Él no es un superhéroe

El pasado domingo, como todos los domingos, salió a la luz el suplemento semanal del periódico "El País." Era evidente que el tema central iba a girar en torno a las elecciones. Y así fue.

Entre las diversas columnas publicadas hay una que me encantó. Desde la primera a la última letra. No extrañará a demasiada gente cuando diga el nombre de su autor: Don Juan José Millás.

Declarando, desde este mismo momento, mi admiración por el maestro Millás; procedo a copiar literalmente el texto en cuestión:




"ÉL NO ES UN SUPERHÉROE

Lo de ordenar la retirada de las tropas de Irak a los cinco minutos de prometer el cargo estuvo bien, pero podía interpretarse como el golpe de efecto de un político con olfato. Lo que hizo grande a Zapatero fue la revelación de que iba a acabar con España. Cualquier persona capaz de acabar con España merecía un respeto, sobre todo si, ya puesto, acababa también con Francia, con Bélgica, con Dinamarca... (imagine there's no countries). Nuestro interés por él creció cuando se nos aseguró que pretendía ganar la Guerra Civil con 70 años de retraso. Un individuo dispuesto a corregir aquel error histórico tenía que ser un gigante (imagine there's no Valle de los Caídos). Pero lo que lo elevó a la categoría de mito fue la denuncia de que en su agenda figuraba liquidar también esa fuente de neurosis conocida como familia tradicional (imagine there's no cuñados).
Nos decepcionó en todo, pues lo cierto es que ahí sigue España, con sus toros sanguinolentos, sus mujeres barbudas, sus cardenales cabreados, sus arzobispos castrenses, sus gallinas ciegas, sus bailes regionales, su Fraga Iribarne, su legión, su siesta, sus predicadores, sus púlpitos, su indignación moral, sus guerrilleros de Cristo... En cuanto a lo de ganar la Guerra Civil con efectos retroactivos, nada de nada. Vas a la hemeroteca y, a poco que hurgues, tropiezas de nuevo con Millán Astray, el general Mola, doña Carmen Polo y familia, el almirante Carrero, por no hablar de los juicios sumarios y el garrote vil y los fusilamientos a granel... Cuarenta años de basura, en fin, que apestan como el primer día. En cuanto a la familia tradicional, que tanto gusta a Rouco y a Rajoy, goza de una salud de hierro. No hay semana sin que un marido de los de siempre mate o pegue a su mujer ante la mirada espantada de los hijos.
Zapatero trajo las tropas de Irak, sí, pero España sigue viva, Lorca continúa fusilado y las familias ancestrales producen aún locura por un tubo. Desengañémonos: no era el superhéroe que la oposición nos había anunciado. Tiene mérito, no obstante, que en un país lleno de obispos virulentos, repleto de nostálgicos de Franco y habitado por multitud de familias desquiciadas, haya logrado que se deje de estigmatizar a los homosexuales, que se reivindique la memoria de los asesinados, que se pueda estudiar Educación para la Ciudadanía en vez de Religión, que haya en el Consejo de Ministros el mismo número de mujeres que de hombres, que los partidos políticos ejecuten listas paritarias, que los sordomudos puedan utilizar su propio idioma... Quizá este hombre no acabe con España, como nos prometió Rajoy, pero la está aseando un huevo."


Grande, Millás, MUY GRANDE!


Fuente: El País Semanal.
Autor: Juan José Millás.

1 cosas que aportan los que me han leido:

Buda dijo...

Pues yo creo que si lo es, aunque solo sea por los supervillanos que tiene enfrente, que, como la mala hierba o la energía, ni mueren ni se destruyen, sólo se transforman.

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¿Y quién soy yo para decir cómo soy? Uno nunca deja de conocerse, y ahí está lo interesante de todo: la incertidumbre de qué, cómo, quién será... Eso lo dejo a vuestro libre albedrio.

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