¿Te atreves a jugar?

Volver al juego resulta complicado.
Máxime cuando has pasado tanto tiempo en la grada mirando; y, en ocasiones, ni eso. Ocultándote tras esa pantalla que te has plantado delante; la que con voz de operadora de telefonía móvil le dice al mundo entero que no estás disponible.
Lo peor de todo es que nunca te diste cuenta que estabas fuera de juego. Pero de pronto, pasa algo (normalmente un gesto o una palabra que esperaste hasta que dejaste de hacerlo nadie sabe por qué razón) que te muestra la realidad.
Y te acuerdas de cuánto te gustaba jugar.
Y quieres, deseas, anhelas volver al terreno de juego.

He decidido volver a jugar, aunque ya no pienso hacerlo de la misma forma (simplemente porque ya no soy la misma de antes); no pienso, ni quiero, ajustarme a las reglas impuestas. Soy la única que sé cómo quiero jugar y voy a hacerlo con mi propio estilo... Marcando mis propias reglas.

¿Te atreves a jugar?

1 cosas que aportan los que me han leido:

Anónimo dijo...

... y desde el anonimato sorprende gratamente ver que tu locura, mi locura, sin ser idénticas... no dejan de ser la misma locura, y a la vez, también, tristemente asombra que no somos -no soy, no eres- especiales, pues confluímos en la generalidad de un tablero en el que nos aproximamos (las fichas, las reglas, ganar excepcionalmente, perder -para aprender, dicen-, a ti... incluso a mi llego a aproximarme!)

Desde la excepción del anonimato te he leído, me has conmovido, me has provocado a divagar sin invitación, me has enseñado que me gusta que juguemos a nuestros juegos y me has demostrado el destino onanista de ellos, pues todo el que resulta interesante lo hará con reglas incoherentes en la partida del otro.

Gracias

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¿Y quién soy yo para decir cómo soy? Uno nunca deja de conocerse, y ahí está lo interesante de todo: la incertidumbre de qué, cómo, quién será... Eso lo dejo a vuestro libre albedrio.

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