Verdades como puños

Aquí os dejo con uno de los responsables de mi vocación; Don Emilio Calatayud, Juez de menores de Granada. Más "Calatayudes" y menos "Garzones".

PARTE 1





PARTE 2





Gracias, prima Ana, por recordarme por qué hago lo que hago.

Sirena Varada...

Cuando alguien explica algo mejor que tú, límitate a citarlo. Es un principio que me gusta respetar.

La mejor forma de explicar como me siento yo hoy, es a través de ellos, de mis adorados Héroes (supongo que los mencionaré en alguna ocasión más, puesto que marcaron mi adolescencia y han estado presentes en momentos muy importantes de mi vida)





Hoy soy una Sirena Varada... voy a dormir un poco más... luego están las decepciones... Vuelve al mar, varada por la realidad...

¿Te atreves a jugar?

Volver al juego resulta complicado.
Máxime cuando has pasado tanto tiempo en la grada mirando; y, en ocasiones, ni eso. Ocultándote tras esa pantalla que te has plantado delante; la que con voz de operadora de telefonía móvil le dice al mundo entero que no estás disponible.
Lo peor de todo es que nunca te diste cuenta que estabas fuera de juego. Pero de pronto, pasa algo (normalmente un gesto o una palabra que esperaste hasta que dejaste de hacerlo nadie sabe por qué razón) que te muestra la realidad.
Y te acuerdas de cuánto te gustaba jugar.
Y quieres, deseas, anhelas volver al terreno de juego.

He decidido volver a jugar, aunque ya no pienso hacerlo de la misma forma (simplemente porque ya no soy la misma de antes); no pienso, ni quiero, ajustarme a las reglas impuestas. Soy la única que sé cómo quiero jugar y voy a hacerlo con mi propio estilo... Marcando mis propias reglas.

¿Te atreves a jugar?

Lo mejor para Gallardón.

Es lo que le ha pasado, no ir convocado en las listas del P.P. No creo que a nadie le resulte lógico que una persona como él esté militando en el susodicho partido, y no por el partido en sí; puesto que al fin y al cabo, ideas antagónicas siempre han de existir, por el propio sentido del término.
Me refiero al hecho de que en un mismo nucleo cohabiten seres como Acebes y Rato, Espe y Gallardón... y así una larga lista de contradicciones.
En este país, al igual que en la generalidad de los latinos, está aferrado el sentimiento de uqe la unión hace la fuerza... con lo cual nos unimos. Pero hay uniones que están destinadas al fracaso. Eso está ocurriendo en los partidos mayoritarios de este país. Más evidente, sin lugar a dudas, el caso de la derecha en que en un sólo partido existen ex ministros de la dictadura franquista, neonacis con traje de Armani y pañuelos de Hermes y gente conservadora que vive en el siglo XXI. Y así, por esa insensata necesidad de poder a toda costa, hemos de ver como anulan a un ser inteligente, afable y comprometido con la causa. Aún mejor sería que no esperase al 9 de marzo para dejarlo, sino que lo hiciera ya... ahora mismo, y fundase un partido, uno que de cobijo a toda aquella gente de derecha que tiene neuronas funcionando por su cabecita; y no se tengan que ver, sin más opción, representados por la rubia inauguradora de cosas inacabadas, a la que la mezcla del agua oxigenada del tinte y la mala leche de nacimiento le pudrieron la materia gris hace demasiado tiempo.

Comenzando como acabamos

Nada me gustaría más que no estar escribiendo esta entrada. Pero en la vida la cosas no suelen suceder tal y como las queremos. En este punto, jamás querría haber estado en Olivares; pero fui. Y lo siento tanto que no sé ni qué decir.

¿Y ahora qué? ¿Con qué me quedo, con el principio o con el final? ¿Qué es lo que de verdad importa cómo empezamos o cómo acabamos? Si alguna vez lo pensé, ahora estoy más que convencida: lo que de verdad importa es lo del medio. Lo que ocurre entre el inicio y el final de cualquier cosa. Es lo que de verdad marca el curso de los acontecimientos, y lo que, en realidad, se encuentra en el ámbito de nuestro facere.
Es en ese tiempo en el que tenemos que vivir, sentir, luchar. Es ese el momento de nuestra vida. Los inicios y los finales no podemos elegirlos como regla general, pero entre unos y otros si tenemos facultad de decisión.

Por ello, y a pesar de los pesares, me queda el consuelo de saber que tu tiempo intermedio fue bueno. Sé que disfrutaste de la compañía de tu padre y que él con la tuya. Es vuestro tiempo vivido el que marca qué o quiénes sois; cómo fuistéis, sois y seréis. Ahora toca seguir adelante, en un mundo diferente pero con el recuerdo vivo de todos esos momentos. Sé que puedes. Lo sé yo y lo sabemos todos los que te conocemos y te queremos; en especial, ya sabes, nosotras tus niñas; porque Granada puso una marca imborrable en nuestras vidas que nos mantienen unidos ad eternum.

Ánimo, Gracia.

Acerca de mí

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¿Y quién soy yo para decir cómo soy? Uno nunca deja de conocerse, y ahí está lo interesante de todo: la incertidumbre de qué, cómo, quién será... Eso lo dejo a vuestro libre albedrio.

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