Volver a Nacer.

Por fin se ha hecho realidad el deseo de muchos: Volver a nacer después de muertos. No será necesario acudir a ficciones religiosas para eludir el fin de los fines. Budistas, católicos y demás espiritualistas han encontrado un duro contrincante en los ecologístas. Reencarnaciones y Resurrecciones ya no son necesarias ante "La Urna Bios"

Ahora sí que es cierto que se puede volver a nacer; disfrutar de una nueva viva y perpetuarse en la tierra... eso sí, convertido en un árbol.

La urna, diseñada por Gerard Moliné está realizada en madera de coco, turba compactada y celulosa; es biodegradable. En una parte depositan las cenizas del finado. En otra, la semilla del ábol que le gustaría ser en su nueva vida. (Ahora bien, piense bien su decisión y evalue el clima y la localización que quiere tener, para que la semilla crezca sana y fuerte). Cuando es enterrada, comienza el proceso de germinación... Y a partir de ahí, la nueva vida! Y con ello puede contribuir a lograr los tres objetivos del ser humano: escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol; ¡Y qué mejor que ser uno mismo su propio árbol! Así fue enterrado Copito de Nieve.

Así se solucionan otros problemas relacionados con el suelo necesario para cementerios, o los vertidos de cenizas a mares y rios con sus efectos contaminantes.

Yo quiero ser un Olivo. ¿Y tú?

¿Neuronas televisivas?

Salvo que hablemos de un programa de medicina o una serie en la que se encuentren presentes "House", "Sheperd", "Vilches"... u otros doctores catódicos análogos; lo cierto es que ver en la televisión algo que tenga alguna nerona activa, resulta altamente complicado.

Máxime cuando se trata de algún programa de esos que suelen denominarse con un color o con el nombre del órgano vital; a saber, los programas rosas o del corazón. Creo que si sumanos la de todos los presentadores, redactores, claboradores y demás personal de los mismos; conseguiríamos contar 4 ó 5 neuronas efectivas; y de ellas, ninguna pertenecería a los que salen por la pantallita.

Pero es que lo peor de todo, no es el hecho de que carezcan de ellas (lo cual es un motivo para tenerles lástima y poco más), sino que creen que las tienen. Sin ir más lejos, la otra noche presa del insomnio encendí la televisión, mi objetivo no era otro que impreganrrme un poco del sarcasmo propio de Eva Hache y su plantilla; pero había anuncios, decidí zappear un poco. Cuál fue mi sorpresa cuando al pasar a la siguiente cadena había un grupo de impresentables gritándose entre sí, capitaneados por la que fue (hasta que la echaron del banquillo) la eterna sombra de María Teresa Campos. Entre los energumenos pude reconocer a Matamoros (no sé cual de ellos porque son iguales), la Señora Marchante (no hacen falta comentarios), Enrique (Sí el que nos traumatizó por muchos años con el cocouaua de los____), Leticia Sabater (Qué pesadilla!), una señorita chamuscada por el sol a la que se le había olvidado vestirse para salir de casa y un hombre al que llamaban Victor. Éste último se atrevió a hacer un comentario irónico sobre la inteligencia de uno de los seres que antes he mencionado "¡¡Qué va a hablar la inteligente!!" dijo, refiriéndose a la morena con poca ropa.

Madre mía, pensé, ¿Qué hará Saramago a estas horas en televisión? ¿O quizá era García Márquez disfrazado de zoquete? Pero no, abrí bien los ojos y vi que era ese al que llamaban Víctor. ¿Y cómo se atrevía ese señor a criticar la capacidad intelectual de alguien? ¿Es que nunca se ha escuchado a sí mismo? Lo cierto es que al final encontré la respuesta a mi incertidumbre, y es que "En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey".

Maravillosa maravilla.



¡Y qué duda cabe de que lo es!
Nadie que haya visitado Granada puede pasar sin haber sucumbido a su magia y misterio.

Allí, presidiendo la ciudad, se alza contemplando el pasar de los años. ¿Cuántos secretos guardará en su interior? ¿Qué aventuras y desventuras podrían contarnos sus muros? Todo eso, y más, puedes preguntarte e imaginar, mientras contemplas una puesta de sol desde el Mirador de San Nicolás; cuando miras al cielo desde Plaza Nueva...
Yo recuerdo La Alhambra en cada uno de los días que viví en Granada. Pero, por encima de todo, tengo el recuerdo de esta época que empieza, la de los exámenes. Desde mi asiento perpétuo en la biblioteca de la facultad la miraba cada día, contemplando cómo el cambio del sol, le daba una apariencia distinta según la hora del día: Azules y Verdes iban dando paso a cálidos naranjas y malvas. Todo tan reconfortante que ahora cuando me desconcentro, miro la gran lámina del atardecer en La Alhambra que tengo en la pared. Y la siento viva a cientos de kilómetros.


Para mi, sin lugar a dudas, es una de las 7 maravillas del mundo actual. Si para ti también lo es, vótala. Puedes hacerlo de varias formas: pulsando AQUÍ o bien, envía un sms con el texto ALHAMBRA a cualquiera de los números que se han facilitado. (uno de ellos es el 5030) Tienes un mes para hacerlo.... ¿A qué esperas?

Aquí comienza todo.

O quizá no sea un comienzo, y simplemente sea un paso más: un continuará al que he llegado después de seguir la incierta ruta del opositor.

Lo cierto es que en los últimos días he vivido algunos acontecimientos que me han hecho plantearme muchas cosas. Pero en realidad, todas mi dudas partían de la misma base: si merece o no la pena los sacrificios que hacemos por cumplir los sueños que tenemos.

Quiero ser Juez, y siempre he sabido que tenía que pagar un alto precio por ello: dejar de tener una vida al margen de la oposición. Ahora, casi 3 años después de adentrarme en este mundo, las dudas han surgido con más fuerza que nunca: "¿Estoy perdiendo el tiempo?" A ello han contribuido los acontecimientos a que apuntaba en el párrafo anterior: el nuevo rumbo que emprenden ahora mis "Compis de tortura": Dos de ellos se han embarcado en el mundo de la abogacía; la tercera, ha aprobado. Como veis los dos extremos.

Mi madre, ante mi desconcierto emocional de estos días, en un intento de reconfortarme me dijo: "Lo mejor siempre es el término medio" El mesostés, como dijo en su día alguien llamado "Aristóteles". Y ahí caí drásticamente en la cuenta de que no tengo esa opción: no existe un término medio: sí o no; ahí se terminan las posibilidades.

¿Y qué debo hacer? No sé qué pasará conmigo, merecerá la pena sacrificar ocio, amigos (o no tan amigos, porque los que sí lo son ahí siguen, ofreciéndome un apoyo incondicional y haciendo uno de los mayores esfuerzos que se pueden hacer: entender a un opositor), tiempo, dinero...

Hoy por hoy, creo que sí. Ha merecido la pena: he adquirido conocimientos (muchos) y he sumado al tesoro de la amistad tres monedas más. A cuál de los extremos llegue seguirá siendo una incognita; aunque desde hoy voy a poner todo mi empeño en que sea el "sí" el que gane la batalla de los extremos. Sin olvidar, que mientras ese momento llega, hay un montón de matices que los difuminan y suavizan; y que debo luchar a diario porque no emborronen mi sueño.

Acerca de mí

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¿Y quién soy yo para decir cómo soy? Uno nunca deja de conocerse, y ahí está lo interesante de todo: la incertidumbre de qué, cómo, quién será... Eso lo dejo a vuestro libre albedrio.

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